jueves, 23 de julio de 2009

Reseña: Un ejército de locos (José B. Adolph)




Un ejército de locos

José B. Adolph

Edición de autor

Junio 2003

Diagramación e Impresión LEDEL S.A.C.

Portada: Delia Revoredo Sedero

192pp.


Un ejército de locos viene a ser una suerte de continuación de La verdad sobre Dios y JBA (2000). En dicha novela, JBA (un tal José B. Adolph), entabla una casta relación con Maggie O'Neill, basados en un descubrimiento capital: Dios existe, pero está prisionero en el ciberespacio, donde fue arrojado por Satanás. La creación que conocemos es obra de éste último, pues un dios bueno no crearía semejante esperpento.

Esta premisa recoge en parte los planteamientos de los gnósticos, una de las tantas sectas que abundaron en los albores del cristianismo. Para los gnósticos, Dios (llamado Bythos, lo inaccesible) se había manifestado en pares de zyzygies o eones (todos estos son términos griegos). Uno de estos eones, Sofía Akhamot, se aloca y decide unirse a Dios por su cuenta, y es rechazada. Producto de este rechazo, de éste error, nace la materia tal como la conocemos, como un aborto de esta unión fallida. Sin embargo, Dios, compadecido por la suerte de Sofía y de la materia, decide enviar al Demiurgo (un dios con "d" minúscula) Jehová para que ponga un poco de orden. Jehová se alucina lo máximo, y decide crear al hombre, haciéndose adorar como Dios. Este, otra vez compadecido por el destino de los humanos, decide enviar al eon Cristo, escogiendo a María para que sea su madre... el resto de la historia ya la conocemos. Hay otras versiones gnósticas que afirman que el mundo es originado, no por el error, sino por la voluntad consciente de un dios malvado (¿Satanas?).

La versión de Adolph es un poco más emocionante, y le asigna al ser humano un papel más activo en el drama cósmico. En algún momento, Satanás derrocó a Dios y lo encadenó en el ciberespacio, siendo nuestro deber no el ser buenos y etc., sino el rescatarlo. Ya que el hombre ha llegado a conocer el ciberespacio, pues el momento de la liberación está cerca.

La novela de Adolph es la narración, en clave de humor negro, de los efectos de ese descubrimiento en el destino de la humanidad. Así, el "Culto Sincrético de los 888 Caminos a la Sagrada Dispersión", fundado por José B. Adolph y Maggie O'Neill, pasa de ser una secta a un movimiento religioso de alcance mundial, al punto que despierta la atención del Vaticano, representado por el primer Papa Argentino Cipriano I (nada que ver con otros Ciprianos); y de Mark Lewis y Will Bates, mandamases de Unisoft y Macrosoft respectivamente. Lógico. Atraen la atención del Vaticano por el cuestionamiento de las bases de la "revelación" que dicen poseer (y en general, de todas las religiones conocidas), y la atención de las citadas empresas informáticas, por que ellas poseen el acceso al ciberespacio. Y además, poseen sus propios planes...

El desarrollo de los eventos nos lleva, de un lado, a la alianza de los fundadores del "Sendero de los 888 Caminos a la Sagrada Dispersión" con Mark Lewis, de Unisoft y con la Iglesia Católica. De otro, asistimos a la aparición del primer cisma del movimiento, encabezado por el africano Ngoro Mkele. Dicho cisma se produce debido a que Mkele no está de acuerdo con la prohibición del coito que plantea la Santísima Dualidad Josemaggie, ni con el suicidio. Mkele se pregunta "si no hay coito y la gente se suicida, no va a quedar nadie para rescatar a Dios del ciberespacio". La facción de Mkele crece, y se asocia con la redescubierta hermana de José B. Adolph, quien en un principio es una suerte de agente del Vaticano, para luego pasar a convertirse en la Papisa Teodosia I. A esta facción se une Will Bates, amo y señor de Macrosoft.

La presencia de estos magnates informáticos no es gratuita. Como ya se dijo, ambos tienen sus propios planes de dominación mundial, además de una rivalidad que va más allá de lo comercial. Ambos tienen intereses que defender, y optan en consecuencia por una facción u otra. Precisamente es su apoyo técnico el que permite volver a la vida a José B. Adolph, Maggie O'Neill y Ngoro Mkele, que han sido las primeras víctimas del conflicto entre las facciones del nuevo movimiento. La forma en que vuelven a la vida (bueno, a la "existencia") es bastante sorpresiva, aunque no imposible, dados los actuales avances científicos.

Resta decir que ambas facciones se vuelven más y más fuertes, de modo que un enfrentamiento global se hace inevitable. La Gran Guerra Final se produce, y el lector asiste a un fin del mundo absurdo (aunque, ¿qué no es absurdo en esta novela?¿qué no es absurdo en el mundo en que vivimos?), fin del mundo que por suerte deja sobrevivientes... aunque no la clase de sobrevivientes que uno podría esperar.

Si bien hay un conflicto final, no estamos ante una novela catastrofista o de acción al estilo de las películas "Armagedón" o "Terminator", sino mas bien ante un jocoso (y aterrador) cuadro de la estupidez humana y de lo relativo que es todo.

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