jueves, 30 de julio de 2009

Reseña: Megasistema (Clark Carrados/Luis Gonzales Lecha)




Megasistema

Clark Carrados (Luis Gonzales Lecha)

Editorial Bruguera
Colección La conquista del espacio

Junio de 1975
Cubierta: Jorge Núñez
(imagen cortesía de la Tercera Fundación)


¿Cómo olvidar mi primer amor con la ciencia ficción? Hay quien prefiere reconocerse en Verne o Wells, pero no es mi caso. Si había leído “De la Tierra a la Luna”, “Viaje al centro de la Tierra” y “Veinte mil leguas de viaje submarino”. Y las disfruté. Ahí quedó la cosa. Pero “Megasistema”, de Clark Carrados, hizo que en mi cabeza estallara como una nova esta revelación: “pucha, existe la ciencia ficción”.

“Megasistema” es una novelita pulp, de a duro como le dicen los españoles. Pero para mi, era la gloria, el primer libro sin ilustraciones que leía en mi vida, comprado especialmente por mi padre para mi, y solo para mi. Vaya uno a saber cuantas relecturas le hice, cuantas veces lo volví a empezar al mismo tiempo que me servía un bistec con arroz y papas fritas, que es como empieza esta novela.

El protagonista, Thor Berry, es un detective terrestre que acaba de ordenar a su máquina dispensadora de alimentos prácticamente el mismo menú que el lector (salvo quizá el arroz). Y como un servidor, se dispone a degustarlo mientras ve las noticias de la televisión. Destacan los “golpes de Estado” que ocurren en varios planetas del Megasistema de Proción (del cual forma parte la Tierra). También se propalan noticias sobre el otorgamiento de premios a científicos que han acuñado el término “micronía”, aplicado a un grado de miniaturización que realmente es imposible.

Berry es interrumpido por la bellísima (no hay mujeres feas en las novelas de a duro, gracias a Dios) Sybila Ur-Urrid, procedente del planeta Kenitros. La comida en ese planeta es tan mala que prácticamente le gorrea la cena a Thor (yo ya iba por la mitad de la mía). Entre otras cosas, Sybila trae una carta para Thor (en ese futuro de viajes intergalácticos a nadie se le ha ocurrido inventar la internet). Esta carta es de la reina Guduria, el inolvidable e imposible amor de Thor, Berry, que ahora reina en un planeta o sistema de cuyo nombre no puedo acordarme. La carta solo tiene una palabra, “Ven”, seguida de un punto, que al ser visto con lupa, revela un intrincado sello que acredita su procedencia.

El alcahuete de Thor le presenta a Sybila (por videófono) a su amigo Kidd Diller, experto en informática, mecánica, artesanía, en fin, en todo. Mientras los chicos conversan (conversación que acabará en matrimonio, con aro de 14k y todo), Thor se alista para su viaje. Y es que una orden de la reina Guduria no puede ignorarse.

Pero no todos son amigos de Thor. Unos matones (armados de las consabidas pistolas de rayos) interrumpen un encuentro romántico en casa de una amiga (quiero creer que es solo una amiga, Thor), amenazando a Thor con matarlo si no desiste de su proyectado viaje al planeta de Guduria. ¿Cómo escapar de esta situación? Simple. Como Thor tiene poderes especiales, pues los usa. No se rían, es en serio. En su primer encuentro, Guduria le ha conferido a Thor el poder de cambiar de forma. Thor es un polimorfo, capaz de transformarse en CUALQUIER COSA. Y cuando digo cualquier cosa, digo cualquier cosa: un televisor (¡con imagen y audio!), el Conde Drácula, animales… Guduria puede hacer otro tanto, pero es medio tímida.

Total, Thor sale de la Tierra, no recuerdo si en vuelo comercial o cohete particular, y llega al castillo/fortaleza/planeta/lo que sea/ de Guduria. Todo pasó tan rápido que ni me di cuenta. Eso si, recuerdo parte del diálogo de los tórtolos durante su reencuentro. Prohibido vomitar:

- Mi reina…
- Thor, por favor.
- No tengo más vida que para mi reina.
- Thor, la última vez que nos vimos no éramos otra cosa que un detective terrestre, y yo… una mujer enamorada

¡Aggg! Y encima, Thor se la pasa de rodillas en esta escena, recuerden que está ante una reina (y una mujer que sigue enamorada…).

El asunto con Guduria era el siguiente: se había casado con el difunto rey Ramshill por razones de Estado. Al enviudar, se convierte en una especie de reina madre pues Ramshill tenía un hijo de un anterior compromiso, Ramshinor, heredero del trono que no gozaba para nada del afecto del pueblo (de todo un planeta o sistema, nada menos). Entonces, para contentar al pueblo, y de paso, convertirse en rey antes de tiempo, aspiraba a… ¡casarse con su madrastra! Con la pobre Guduria, cuyo matrimonio con Ramshill había sido por razones de Estado (una manera de decirnos que nunca tuvieron relaciones sexuales, recuerden que las heroínas de las novelas de a duro llegan vírgenes al matrimonio o solo se acuestan con quien luego será su esposo... al menos, hasta antes del año 1980). Como buen villano, Ramshinor tiene un as bajo la manga para conseguir lo quiere. Si Guduria sigue negándose a casarse con él, utilizará el gran cañón que ha puesto en órbita para destruir el planeta (supongo que los psicoanalistas verán algo simbólico en lo del gran cañón, yo no). ¿Un anticipo de la Estrella de la Muerte? ¿Y los derechos de autor? ¿Alguien quiere un abogado?

Thor y Guduria, al ver que no hay tiempo que perder, cogen una nave y se dirigen al satélite donde se encuentra el gran cañón. Como una prueba de que los humanos, en cualquier lugar y en cualquier tiempo, somos una raza chapucera, Thor descubre que los intrincados mecanismos del cañón no están hechos para funcionar en el vacío. Así que le quita la tapa (con un destornillador) al cañón y… ¡listo! Un pedazo más de chatarra espacial.

A todo esto, Ramshinor se ha enterado del sabotaje , y se comunica con nuestros héroes por videófono. Ofrece amnistía para Berry e insta a Guduria a volver y casarse con él de inmediato. Con tranquilidad, Thor le informa que su cañón ha sido inutilizado. Además, le informa estar al tanto de los rumores que sindican a Ramshinor como presunto envenenador de su padre, el difunto rey Ramshill:

- ¡ Parricida! ¿Conoce el significado de esa palabra?

Me imagino al pobre Ramshinor buscando un diccionario en ese momento.

Total, Ramshinor termina en la cárcel, Guduria abdica al trono y todos regresan a la Tierra. Pero las aventuras de Thor no acaban aquí. Su mucama le comenta que está muy preocupada por su hijo, quien hacía unos meses se había enrolado en el equivalente a la marina mercante del Megasistema. Tras unos meses de viaje, había enviado a su madre una carta (todavía no hay internet) donde le informaba que su batallón había desembarcado en el planeta tal. ¿Batallón? ¿Acaso el hijo de la mucama es Johny Rico? Dado que Thor tiene un buen corazón, le ofrece a la mucama investigar el asunto.

Buscando en las páginas amarillas, Thor averigua donde queda la agencia de empleos y se inscribe. Lo admiten, lo citan a unas oficinas y el tipo acude. Ingresa por una puerta que es como un detector de metales, a la que sigue un pasillo laaargo laaargo, que desemboca al aire libre. Ahí lo espera un jeep (!), el cual aborda siguiendo las instrucciones que aparecen en un panel ad hoc. Y se encuentra con … ¡una hormiga gigante!, a la cual destruye no recuerdo bien como. Oye unas risas en la radio, y una voz que lo insta a mirar hacia arriba. Un inmenso lente de vidrio le ofrece la visión de un ojo distorsionado. Thor Berry ha sido reducido a una milésima parte de su tamaño original.

Todo era un plan de los científicos expertos en “micronía”. Reclutaban personas con el cuento de la marina mercante, les lavaban el cerebro para convertirlos en soldados mercenarios, los reducían a un tamaño infinitesimal y los transportaban en maletines de mano de un planeta a otro. De ahí el elevado número de golpes de Estado, con ejércitos surgidos aparentemente de la nada… el negocio perfecto, excepto que el detective Thor Berry lo sabe todo. Así que, ha reducirlo y buenas noches los pastores.

Para complicar las cosas, los malvados han enviado un mensaje a Guduria, quien presurosa acude a la agencia en búsqueda de su (ahora si) marido. Realiza el mismo recorrido que Thor, por lo que acaba como él, reducida a una milésima parte de su tamaño real (para colmo, los poderes polimórficos de ambos han sido anulados por la reducción de tamaño). El villano científico suelta un par de “ja - jas” por radio (es tan considerado que habla por radio con Thor y Guduria, pues les rompería los tímpanos si les hablara en forma directa), y los deja para que se mueran o vaya uno a saber qué, total, es como si hubieran dejado de existir…

Sin embargo, no contaban con la astucia de Thor, quien encuentra la solución: hacer el mismo camino que hizo al principio, pero al revés. Así que vuelve sobre sus pasos, rompe la puerta de madera (!) que da paso a la máquina reductora, sigue caminando y ¡voilá! Aparece del otro lado en su tamaño original, al igual que Guduria.

Los científicos malvados se enteran de esta fuga, al mismo tiempo que ven en la televisión las preocupantes noticias del momento: han sido acusados de reducir personas con fines belicistas, y están por ser capturados. ¿Qué hacer, como diría Lenín? Fácil pues, utilizar su máquina reductora en ellos mismos, se hacen chiquitos y se disponen a ocultarse hasta que pase la tormenta. De modo que eso hacen, y los tenemos en las escenas finales, sonriendo de alivio, cuando escuchan por la radio del vehículo la voz de Thor Berry.

Cachacientamente, Berry les informa que el televisor que pasaba las noticias en realidad había sido el en su faceta de polimorfo. Que sus planes de conquista y ambición habían llegado a su fin. Que nadie los perseguía ni nada por el estilo. Ah, y de paso, que su máquina reductora había sido destruida, así que ni soñar con volver a su tamaño original. Y chau. Los pobres científicos malvados quedan lamentándose, pero no por mucho tiempo, pues viene un pájaro hambriento que se los come. RIP.

Nunca supe que fue del hijo de la mucama. Nunca supe de qué marca era el televisor flotante en el cual se había transformado Thor Berry. Solo recuerdo que esta historia, trepidante, magnífica en su sencillez, digerible en su simpleza, tuvo más de un final feliz.

Y como ponía Bruguera…

FIN

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