miércoles, 5 de agosto de 2009

Reseña: Traición (Orson Scott Card)



Definitivamente, Orson Scott Card tiene unas de cal y otras de arena. Quien diría que alguien capaz de perpetrar algo como La gente del margen, pueda escribir obras tan absorbentes como Traición, o su obra maestra (a decir de muchos) El portavoz de los muertos (un novelón con todas las de la ley).
¿De qué va Traición? Traición es un planeta dejado de la mano de Dios, o de la consabida República galáctica producto de la expansión de los terrestres por el espacio. Hace cientos, acaso miles de años, un grupo de rebeldes fue abandonado en este planeta como castigo: la única esperanza para sus descendientes es acumular hierro (el planeta es pobre en metales) para poder construir una nave espacial, y al fin conseguir abandonarlo y volver así al seno de la República galáctica.
Ahora, en Traición ha ocurrido algo muy curioso (que ha puesto a algunos comentaristas en el trance de decidir si se trata de ciencia ficción o fantasía): los descendientes de los rebeldes originales (agrupados en Familias, o mejor dicho, reinos) han desarrollado hasta límites inverosímiles las habilidades o capacidades de sus antepasados. Así, los descendientes de un físico son todos físicos y han desarrollado cosas como el viaje más rápido que la velocidad de la luz. Los descendientes del filósofo pueden modificar su percepción del tiempo y del espacio de tal manera que logran hacer que transcurra más rápido o más lento. Los descendientes del geólogo prácticamente se comunican con los suelos, las rocas y las aguas, de tal manera que pueden modificar la geografía a voluntad. Y quien sabe qué otras habilidades tendrán por ahí los habitantes de Traición.
Y está Lanik Mueller, el protagonista. Heredero de uno de los tantos reinos de Traición, desciende de un genetista, lo que le permite regenerar miembros perdidos o desarrollar otros nuevos a voluntad. Como todos los Mueller, podríamos decir, excepto que Lanik tiene esa capacidad desarrollada al máximo: es un regenerador radical, es decir, un ser que continuamente desarrolla miembros y órganos humanos involuntariamente…de manera que está condenado a ser un monstruo aún entre los suyos, alguien que inopinadamente puede desarrollar otro brazo, otra pierna, senos, órganos sexuales… ¡incluso otra cabeza! Dado que tales características le impiden asumir sus funciones de regente, es desterrado por su padre fuera de los dominios de Mueller. Iniciará un periplo en la vecina nación de los Nkumai, los descendientes del físico… sólo para descubrir que sus tribulaciones apenas han empezado. Por que hay intrigas, secretos, conspiraciones y planes que complican aún más el misterio que constituye la sociedad de Traición, el desarrollo de las habilidades de cada familia y la auténtica naturaleza de sus relaciones con la nebulosa República…
Un libro que tiene más de un aspecto polémico o criticable (el recurso a ciertos estereotipos, algunas escenas melodramáticas), pero que constituye parte de lo mejor que haya leído de la obra de Orson Scott Card.

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