miércoles, 5 de agosto de 2009

Reseña: Los espectros nacionales (José Guich Rodríguez)




Los espectros nacionales

José Güich Rodríguez

Editorial San Marcos

Colección Súmmun, 2008


El último - y excelente - cuentario de José Güich Rodríguez, Los espectros nacionales , no ha podido ser publicado en mejor momento. En el contexto de descubrimientos y redescubrimientos de la literatura fantástica peruana, parece destinado a cerrar el año 2008 como la punta de lanza de un movimiento fantástico nacional, todavía incipiente y de perfil bajo, si se quiere, pero imposible de ignorar y de evitar. En lo que respecta al propio José Güich , no podemos menos que agradecer sus permanentes colaboraciones tanto para esta página web como para Velero 25 , medio para el cual accedió además a una sustanciosa entrevista .


Los cuentos que integran Los espectros nacionales no constituyen exabruptos en la producción de José Güich, al contrario, siguen una tradición ya iniciada en Año sabático y en El mascarón de proa , ambos libros de cuentos fantásticos... en todo el sentido de la palabra. Es difícil añadir algo a otros comentarios y reseñas del libro publicadas en diversos medios. A lo más, se puede añadir un siempre injusto comentario para cada cuento, como es el estilo (primitivo tal vez) de Ciencia Ficción Perú :


Los espectros nacionales: ¿Se pueden combinar el fútbol y los viajes en el tiempo? ¿Quién no ha experimentado alguna vez el deseo de volver hacia atrás en la historia y cambiar el curso de los acontecimientos? Al protagonista de este relato se le otorga esta facultad, en el contexto de un encuentro futbolístico ocurrido tiempo atrás. Pero puede que para jugar con el tiempo se necesite ser algo más que un mero mortal.


La penumbra: Una cárcel. Un prisionero que al que todos creen loco. Otro prisionero que comparte su celda. Uno de ellos es real, el otro puede que ficticio. ¿Pero cual es cual? A veces deseamos que los personajes de ficción sean reales. ¿Pero qué ocurre cuando es el personaje de ficción quien se encuentra con los de la realidad?


Intersecciones: Un fotógrafo consigue vistas de una plazuela en la cual se aprecian elementos anómalos. ¿Son fallas de la película o una puerta a otro tiempo y otra realidad? Intrigado, tratará de repetir la experiencia, con resultados insospechados.


Vórtice en Prescott: El prosaico mundo de clase media que componen el Residencial San Felipe y sus calles aledañas ocultan, para quien quiera verlo, una trampa capaz de absorber la esencia misma de las personas. ¿Alegoría de la decadencia de un sector crucial de la ciudad de Lima? Para quienes hemos sido vecinos de la zona, el cuento tiene un sabor especial.


El otro monitor: José Güich continúa dándonos su versión de la guerra con Chile de 1879 (iniciada con el relato El veterano del cuentario El mascarón de proa), desde el punto de vista de un personaje cercano a un héroe nacional, cuyo encuentro con una realidad paralela. ¿Somos muy diferentes los peruanos en las distintas dimensiones que habitamos?


La reina madre: Un magnífico título para un aterrador relato. Una anciana mujer de la clase media limeña, acosada por una modernidad que no cree ni en el respeto a la tercera edad o a la soledad de las personas sensibles, inicia un camino de no retorno hacia una aparente locura que llama la atención de la persona más cercana a ella, la sempiterna ama de llaves - empleada, sirvienta, la chola que le decimos en Perú, como parte de nuestras taras - , que sin embargo no conoce todo lo que debería conocer acerca de su empleadora. Puede ser que su aparente locura oculte un secreto capaz de alterar la realidad del mundo. Como en Vórtice en Prescott, donde también se retrata sin piedad el purgatorio intonso de la clase media, ni siquiera este ambiente vulgar y tristón de empleadas domésticas y señoras con ruleros puede protegernos de los ataques de lo que H.P. Lovecraft entreveía como la auténtica realidad. Si hubiera algún premio al mejor relato fantástico peruano del 2008, La reina madre se lo llevaría con toda justicia.


Ubicuidad de las voces: Un magnífico ejemplo de lo que se puede lograr cuando se "lee" una obra cinematógráfica. Si, es El ciudadano Kane de Orson Welles revisitado por José Güich...¡y de qué forma!


Los pasajes errantes: Lo insólito, lo inesperado, puede ingresar en nuestras vidas en cualquier momento, parece decirnos el autor. No hay manera de prevenirlo. Ni siquiera para Julio Ramón Ribeyro , en cuyo homenaje el autor ha cocinado esta historia con portales teletransportadores, investigadores del futuro y una nostálgica visita a una Lima que ya se fue.

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